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¿Qué demonios es la Web 2.0?
Por Luis Álvarez G.


Si usted es de las personas que apenas está aprendiendo a enviar un correo electrónico y se encuentra considerando crear (¡albricias!) la página de internet de su empresa, le recomiendo que llame a su hijo o sobrino de 15 años para que le explique este artículo. Sin ánimo de ofenderlo, lamento informarle que usted está tan actualizado como una máquina de escribir que saca copias con papel carbón.

Y si usted cree que sólo porque navega con conexión T1 ya sabe todo sobre internet, le recomiendo que siga leyendo, pues se llevará varias sorpresas.

Casi como si fuera profecía Marxista, las masas de Usuarios se han sublevado y le quitaron el control de internet a los grandes corporativos con larga tradición en la red mundial. Aquellas inversiones multimillonarias de empresas que deslumbraron con sus portales animados en Flash y que cobraban millonadas por un banner en sus páginas son cosa del pasado. Las Punto Com han muerto, ¡Viva la Revolución!

Para los gurús de internet como Bill O’Reilly, todo un ídolo creador de varios estándares de programación, esto se llama Web 2.0.

Repasemos la historia

Recordemos aquellos tiempos en los que existía un navegador llamado Netscape. Este programa permitió que millones de personas accedieran a la red mundial por primera vez y para muchos es considerado el inicio de la masificación de internet. Llamemos a este evento Internet 1.0

El viejo NetscapeNetscape intentaba competir frente a frente con Microsoft. Así como Windows se había apoderado de las computadoras personales, la gran idea de Netscape era generar y vender software para los servidores de internet, controlando los estándares para desplegar información y aplicaciones en las PC’s y cobrándole por ello a los dueños de las redes. Al fin y al cabo a Microsoft le había funcionado tener un férreo control sobre Windows y Office. Monopolizar y centralizar la programación, ¡que gran idea! Pues no.

Es legendaria la incapacidad de Microsoft por penetrar y obtener una mayor presencia en internet. La gran lección del fracaso de Netscape, y de muchísimas compañías, ha sido intentar controlar y vender sus aplicaciones, cerrando su programación a los usuarios.

Las viejas empresas de internet nunca entendieron que un programa es tan bueno como la información que maneja, es decir, el valor no está en vender el programa, sino en permitir que más gente lo use para que automáticamente el programa mejore en actualizaciones constantes sugeridas (y elaboradas) por los mismos usuarios. Esto es anatema para muchas empresas: jamás permitirían que cualquier hijo de vecina le meta mano al motor de su vehículo, aunque este sea una carcacha obsoleta.

La implosión de Internet

Para 1999, internet se había convertido en una mina de oro virtual para cualquiera que tuviera una gran idea. Miles de millones de dólares se invirtieron en portales como Yeyeye, Yupi.com, Alo.com, Valorum.com, por no hablar de To2.com y Tutopia.com, que le apostaron a que la publicidad en línea los iba a hacer ricos. Para el 2001, estas empresas estaban en quiebra y son parte de las ruinas arqueológicas de la red latinoamericana.

De los grandes y costosos portales de esta generación, a duras penas sobreviven Esmas.com de Televisa y T1msn (rebautizado como Prodigy-MSN) de Telmex, que siguen con la prehistórica mentalidad de hace 8 años.

El simbolo de la implosión: Pets.com  
     

Son incontables los empresarios que quedaron escaldados con el derrumbe de la economía de internet en el 2001. Actualmente, tan sólo sugerir el realizar aplicaciones en línea para atraer más consumidores a una empresa genera un enorme rechazo por parte de muchos directivos que piensan que esto implicará grandes costos y alguna que otra maldición gitana, que evitan acercarse a internet como si les fuera a pegar la roña.